Putin «resolvió» cómodo al ganar su reelección con más del 70% de los votos en Rusia

REDACCIÓN.-Vladimir Putin resolvió su situación este domingo y ganó su reelección con más del 70 por ciento de los votos en una elecciones que tuvieron alrededor de un 60 por ciento de participación de los electores.

DETALLES

El diario El País reseña que Vladímir Putin ha ganado este domingo las elecciones presidenciales rusas con más del 70% de los votos, según los sondeos a pie de urna. Además, parece haber conjurado el peligro de abstención, según los datos de participación facilitados por la Comisión Electoral Central a las seis de la tarde de Moscú (las cuatro en la España peninsular), tres horas antes de cerrarse los colegios. A esa hora, la participación facilitada era de un 59,93%, pero una hora antes, era de un 51,9%, lo que significaría que en el plazo de 60 minutos se registró un incremento de ocho puntos en la afluencia a las urnas.

 

Según las encuestas a pie de urna difundidas inmediatamente después de concluida la jornada electoral en Kaliningrado, el punto más occidental del Estado, Putin había logrado un 73,9%, seguido del candidato comunista Pavel Grudinin, con un 11,2%, el populista Vladimir Zhirinovski, con un 6,7%, Ksenia Sobchak, con 2,5% , Grigori Yavlinski, con 1,6%, y porcentajes menores para los tres candidatos restantes. Estas encuestas habían sido efectuadas por el Centro de Estudios de la Opinión Pública, una organización sociológica vinculada al Kremlin. Otra encuesta de la fundación Opinión Púbica le daba un 77% a Putin, un 11% a Pavel Grudinin, y un 5,9 % a Zhirinovski. Sobchak obtenía un cuarto puesto con 1,8%, según este sondeo.

A juzgar por las encuestas a pie de urna, Putin se perfila como vencedor con el mayor porcentaje de todos los comicios presidenciales a los que se ha presentado. En un multitudinario acto al aire libre en la plaza del Manezh, cerca del Kremlin, Putin ha proclamado su victoria. «Rusia está condenada al éxito. Debemos mantener la unidad», ha afirmado. El resultado es equivalente a un “referéndum”, según manifestó un miembro de su equipo electoral en una velada nocturna de celebración, mientras en el centro de Moscú se celebraba con un concierto el cuarto aniversario de la anexión de Crimea.

En 2000, el actual jefe del Estado obtuvo un 52,94% de los votos; en 2004, logró un 71,31% y en 2012, un 63,60%. Dmitri Medvédev, alcanzó un 70,28% cuando fue elegido presidente por cuatro años en 2008. Durante la presidencia de ese político, la legislación se modificó para ampliar el de 4 a 6 años y para permitir que un presidente pudiera permanecer en el puesto más de dos mandatos. En cuanto a la participación, esta fue de 65,34% en 2012, habiendo sido de 69,81% en 2008, cuando se votó a Medvédev, y de 68,70% en 2000 cuando Putin fue elegido por primera vez, tras ser designado como sucesor por Boris Yeltsin.

Los resultados parciales de las elecciones que comenzaron a difundirse al cerrarse los colegios indicaban, cuando se llevaba recontado un 56,51%, que Putin tenía un 75,39%, seguido de Grudinin con un 13,09%, Zhirinovski con un 6,24%, y Sobchak, 1,43%. Estos porcentajes sin embargo tienen un valor relativo por pertenecer a los colegios del territorio más oriental de Rusia. Habitualmente, los resultados cosechados más allá de los Urales se van corrigiendo cuando se les suma el recuento de las grandes ciudades y las zonas más pobladas de Rusia, en su territorio europeo. Los resultados provisionales definitivos se conocerán de madrugada, según manifestó la jefa de la Comisión Electoral Central, Ella Pamfílova, que calificó las elecciones de “transparentes”. En Crimea, cuando se llevaban recontado un 20,49% de las papeletas electorales, Putin obtenía un 91,69%, y en Sebastopol, un 91,52%, cuando se había contabilizado el 1,10% del escrutinio. Putin necesita esta participación para mostrar al mundo su derecho a Crimea y su legitimidad, manifestó el político Vladímir Rizhkov.

En Moscú, a las seis de la tarde, la participación era de un 52,91% y en San Petersburgo, un 55,5%.

En diversos colegios, los observadores denunciaron múltiples irregularidades, entre ellas pucherazos cometidos directamente frente a las cámaras de televisión por miembros de las comisiones electorales, que actuaban aparentemente sin miedo de las consecuencias penales de sus acciones (cuatro años de cárcel y 100.000 rublos de multa).

Los pucherazos como mínimo se registraron en la región de Moscú, en Chechenia y en la región de Krasnodar, en el sur de Rusia. En la localidad moscovita de Luberzi, los mismos miembros de la comisión electoral efectuaron varios pucherazos conjuntamente antes de comenzar la jornada. En Krasnodar y en Bashkiria, aparecieron falsos observadores que, haciéndose pasar por observadores del partido Yábloko, ocupaban el puesto de los verdaderos observadores.

Putin votó por la mañana en un colegio electoral situado en la Academia de Ciencias, el mismo donde había votado hace seis años y recibió una pluma Parker y una insignia de parte del responsable de la mesa, que justificó la entrega de la pluma diciendo que las que había en la cabina podían tener “microbios”. El presidente votó en una urna electrónica con voz que recibió su papeleta con las palabras: “gracias, usted ha votado”. Interrogado sobre qué porcentaje de votos consideraba un éxito para si, Putin dijo: “cualquiera que de derecho a ejercer el cargo de presidente”. Afirmó además estar “seguro de que el programa que propongo para todo el país es el “correcto” y prácticamente reconoció que había votado tranquilamente por sí mismo. Durante la votación de Putin el colegio se cerró momentáneamente para evitar provocaciones e incidentes.

De la jornada electoral destaca la presencia de Ksenia Sobchak en el cuartel general de Alexéi Navalni, el aspirante a presidente que fue vetado de la carrera electoral. Ambos se enzarzaron en una crispada discusión en la que Navalni acusó a Sobchak de haber recibido una gran cantidad de dinero para participar en los comicios. Sobchak negó esta acusación y pidió a su interlocutor que se uniera a ella para agrupar a toda la oposición liberal. Navalni la llamó “hipócrita y mentirosa desde el principio al fin”, “candidato liberal caricaturesco” e “instrumento” del Kremlin.

Los ciudadanos rusos que residen en Ucrania no pudieron votar durante la jornada, porque Kiev prohibió que se usaran las sedes diplomáticas de Moscú como colegios a modo de represalia por la celebración de elecciones en los territorios anexionados de Crimea y Sebastopol. En Ucrania hay cerca de 72.000 electores rusos. La policía ucraniana solo admitió al personal diplomático en la embajada y consulados rusos en Kiev, Járkov, Odesa y Lvov e invocó razones de seguridad y provocaciones con posibles consecuencias graves.

Entre los observadores de la oposición rusos hubo conflictos debido a la decisión de Nalvani de mandar sus propios observadores (acreditados a nombre de otros contendientes oficiales) a Chechenia, lo que según el partido Yábloko suponía un peligro para ellos y para la gente que contactaran en aquella república. Como observadores internacionales participan en los comicios un total de 14 organizaciones, con 1513 observadores. En esta cifra están los 300 invitados personales del jefe de la comisión internacional de la Duma, Leonid Slutski, que han sido denominados como “los amigos de Rusia”. En la lista están los españoles Pedro Agramunt, senador por el Partido Popular, y exjefe de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa, y también el parlamentario Jordi Xucla. Para los observadores integrados en la delegación de la OSCE la presencia de los “300 amigos de Rusia” fue una sorpresa. Las invitaciones fueron cursadas a título personal y medios políticos rusos se interrogan sobre el origen del presupuesto para este contingente.