Cuando la muerte va a tu casa…

TRINCHERA DIGITAL.-Puede ser en cualquier fecha y cualquier hora, sin aviso, sorpresiva y como rayo que fulmina, estremece y mata. Es la muerte con forma de delincuentes que salen a robar o a matar. Esta vez les tocó a un padre y a un hijo, en su propia casa, en aquel pequeño negocito a modo de pulpería dentro de su propia residencia rural, en Ceiba de Madera-San Víctor, Moca- al norte de la capital dominicana. Se dice que los dos asaltantes llegaron justo cuando su primera víctima iba a cerrar el negocio. Haciéndose pasar como dos clientes pidieron un refresco y de inmediato apuntaron con un arma semi automática y dispararon sin piedad. En el acto, acribillaron a tiros al padre y posteriormente al hijo al acudir en auxilio de su progenitor. Como las ratas en pánicos, los delincuentes huyeron por patios y callejones dejando en el camino una metralleta de asalto del tipo mini Uzi, solo reservada para tropas del Estado. Al parecer los asaltantes se asustaron con sus propios disparos y estruendos de muerte.

DETALLES

Mientras la Policía dice que «están avanzadas» las investigaciones, este sábado la comunidad se vistió de luto y de dolor. Sepultaron a las víctimas del asalto; en mujeres, hombres y niños se podía interpretar la impotencia y el miedo. Con lágrimas y voces semi ahogadas por la ira y el duelo la multitud campecha dio sepultura a Rafael Henríquez Peralta, de 57 años y a su hijo, Richard Henríquez Rosario, de 34.

LA VIUDA

Reseña Ricardo Santana, del Listín Diario, que Juana Antonia Rosario, esposa de Rafael, dijo que su compañero sentimental trabajaba agricultura y que ella tomó la iniciativa de habilitar un anexo en su modesta vivienda de un callejón sin salida de Ceiba de Madera y colocar un pequeño colmado para su subsistencia.

“Pusimos un negocito en nuestra casa para comer y miren como esos desalmados me le quitaron la vida a mi esposo y mi hijo”, dijo la señora en medio del llanto.

Indicó que los dos individuos al llegar al negocio a las 8:00 de la noche del jueves cuando su pareja lo estaba cerrando, pidieron un refresco y que cuando fue a ofrecer el servicio, sacaron dos armas de fuego, lo encañonaron y le dispararon.

Lo niños comenzaron a llorar, cuenta y que su hijo Richard acudió al lugar a socorrer a su padre, pero que también lo mataron.

La Policía dijo hoy que tiene buenas pistas y que han interrogado a más de 20 personas, entre ellos, 16 haitianos indocumentados que viven en el área, algunos que visitan con frecuencia el establecimiento.