Por J.C. Malone: Feminicidios de Estado

Testigo del tiempo
Feminicidios de Estado
 
 
J.C. Malone
 
     ESTADOS UNIDOS, Nueva York.-La reina Anacaona trató a los visitantes españoles con hospitalidad, hasta observar  que, como bestias, los tipos asaltaban sexualmente a cualquier mujer, las “cosificaron”, las trataban como objetos.
La reina y su pueblo, se levantaron contra los invasores violadores.
Fray Nicolás de Ovando, gobernador de la isla, le propuso una reunión amistosa, Anacaona aceptó, él la engañó.
Cuando llegaron, sus tropas siguieron violando e incendiaron la aldea.
      Ovando, actuando a nombre y representación de la Santa Iglesia Católica Romana y de la Corona Española, ordenó ahorcar a la reina Anacaona frente a su pueblo.
Nuestro primer feminicidio de Estado, ejecutó a Anacaona por defender la dignidad femenina de su pueblo, rebelándose contra los asaltos sexuales.
      Iniciando la República, Pedro Santana ordenó fusilar a María Trinidad Sánchez, cofundadora de la república en 1845, por sediciosa y “traidora”, disentía del general.
      Evangelina Rodríguez Perozo, la primera médica dominicana, atendía prostitutas, homosexuales, y personas sin hogar; se pronunciaba contra Trujillo.
Trujillo la mató en 1947, y el 25 de noviembre 1960 mató a las hermanas Mirabal, hoy esa fecha es Día Internacional Contra la Violencia de Género.
      En 1974 alguien conectado al gobierno mató Mamá Tingó, en una disputa sobre tierras.
      El feminicidio como política de Estado vino de Europa. Quizá por eso los dominicanos matan tantas mujeres como pollos en las polleras.
      Los europeos “civilizados” siguen sus asaltos sexuales, Dominique Straus Khan, ex aspirante presidencial francés, asaltó a una empleada de un hotel neoyorquino. Hoy, entre Hollywood y el Congreso en Washington, se  multiplican escándalos de asaltos sexuales envolviendo políticos “honorables”, estrellas del cine y encumbrados ejecutivos.
      Simone de Beauvoir en su ensayo seminal, “El Segundo Sexo”, explica que los hombres se creen “sujetos”, y ven a las mujeres como “objetos”.  Cambiarlo tomará mucho tiempo y, lamentablemente, muchos feminicidios más.